jueves, 1 de noviembre de 2012

Minería con responsabilidad laboral

Jorge Manco Zaconetti. Investigador de la UNMSM

La evidencia histórica constata la elevada rentabilidad de las empresas mineras, con utilidades extraordinarias producto de los altos precios de los minerales, que no están siendo compartidas con sus trabajadores en el marco de la teoría de la responsabilidad social.
Mientras el sector minero mantiene una serie de beneficios tributarios, los cuales resultaron positivos para promover la inversión desde 1992 cuando la misma era apenas de 22 millones de dólares y hacia 2011 ya superaban los 7,000 millones, los trabajadores mineros no se han beneficiado del llamado "boom minero", de allí los recurrentes conflictos, huelgas indefinidas y paralizaciones que pueden afectar la gobernabilidad.

Las remuneraciones de los trabajadores, tanto en sus ingresos básicos como en los colaterales deben estar en función de la rentabilidad, productividad y alto riesgo que tiene la actividad minera, donde los accidentes fatales son recurrentes.

Sin embargo, las empresas mineras regulan los aumentos en función de un pacto extraoficial, y del deprimido mercado salarial. Es más, comparan interesadamente los ingresos de los trabajadores mineros con los sueldos de los maestros y médicos, dejando de lado la creación de riqueza.

Mientras un trabajador minero genera riqueza, que se materializa como excedente o beneficios, en lo que Adam Smith denominaría "trabajo productivo", un maestro o médico del servicio público, por más noble que sea su profesión no genera renta inmediata, presta un servicio que se financia con los ingresos tributarios que capta el fisco, donde el impuesto a la renta abonado por las empresas mineras resulta fundamental.

De acuerdo con las estadísticas de 2011, más del 33% de los ingresos por concepto del impuesto a la renta de tercera categoría provienen de la actividad minera y en algunos años llegó a representar el 50%.

De allí la importancia de elevar los sueldos y salarios de los trabajadores mineros de acorde a la posición de mercado de la empresa, productividad, riesgo del trabajo y rentabilidad.

Con ello se eleva la capacidad de gasto en las provincias, por el efecto multiplicador del consumo favoreciendo la economía regional y local.

Es más, trabajadores remunerados con equidad se constituyen en aliados estratégicos para enfrentar y resolver los conflictos sociales frente a los actores antimineros, que tienen una visión fundamentalista frente al sector, obviando que la minería responsable puede convivir con la agricultura, con el turismo, generando las sinergias positivas, y los ingresos generados como canon y regalías que permiten financiar las ventajas competitivas, con educación y salud de calidad en las provincias.

En tal sentido, si no fuera por la participación de los trabajadores en las utilidades antes de impuestos, la situación de los trabajadores sería difícil y desesperada pues tiene un efecto compensatorio ante los deprimidos salarios mineros. Se debe tener en cuenta que el 8% de la utilidad antes de impuestos se distribuye a los trabajadores en las actividades extractivas (minería), 10% en la industria y 5% en los servicios, teniendo como límite por trabajador las 18 remuneraciones totales.

Es decir, un trabajador no puede percibir más de las 18 remuneraciones normales que incluyen el básico y los beneficios, por concepto de participación en las utilidades.
De allí que importantes montos no distribuidos a los trabajadores mineros benefician a las regiones para las inversiones en infraestructura y en la promoción de empleo, por medio del organismo Fondoempleo.

En el sector minero, los limitados incrementos salariales experimentados en los años de bonanza se explican por la limitada capacidad representativa de los sindicatos, pues el grueso de la población laboral está en las llamadas empresas contratistas, es decir, los servicios de terceros.

Y si los incrementos al básico están regulados por la inflación anual, que es estimada por el llamado índice de precios al consumidor (IPC) que expresa la variación anual promedio de los precios de bienes y servicios, se tienen incrementos reales anuales irrisorios de 2% o 3% a lo mucho, porcentajes que no guardan proporción alguna con la riqueza creada.

En especial, debiera preocupar la huelga indefinida de los trabajadores obreros de Shougang Hierro Perú Marcona, como la anunciada paralización de los sindicatos unificados de Southern Perú Copper Corporation (SPCC) en las unidades de Ilo, Cuajone y Toquepala, y otros sindicatos que no están experimentando ninguna bonanza salarial.

De allí la necesidad de un mayor diálogo entre empresas y trabajadores para alcanzar una justa redistribución de la riqueza que permita afianzar la democracia.



Fecha:01/11/2012

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